Saltillo
26/11/2008 - 10:00:51 am
Nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, fue conocida como Linda en su juventud, rodeada siempre de su mamá y su inseparable hermana Lucía, compartió la crianza de sus sobrinos, consintiéndolos y siendo su cómplice en todas sus travesuras, cuando éstos se casaron fueron sus nietos amados. Cómo olvidar cuando compraba fruta y decía “hasta que se acabe” y había quien lo tomaba muy en serio. Siempre fue muy elegante en su vestir, ni qué decir de sus pies de princesa que siempre se los arreglaba su pedicurista en su casa, escuchando a las hermanas Aguilar y acompañada del piano de Agustín Lara.
Los olores en la casa eran de saborear sus exquisitas comidas, la crema de champiñones, el sirloin acompañado de ensalada y siempre escuchando música.
Pasó el tiempo y se convirtió en Doña Linda, con su mascota “La Peki”; una perrita obediente y fiel que en la casa de asistencia aquí en Saltillo, todos querían. Se preocupó cuando su perrita enfermó y uno de los asistentes que estudiaba Medicina la atendió. En la casa de doña Linda había estudiantes de todas partes y de diferentes especialidades, Medicina, teatro, ingeniería, agronomía, profesores de Educación Física y de la Normal Superior.
Fue sin duda doña Linda la mamá para muchos jóvenes, la consejera y porqué no, la gruñona en algunos casos. Daba de comer a satisfacción a diferencia de las demás casas de asistencia de los años 80.
Disfrutaba de las serenatas y cuando había una bohemia ella estaba presente, cantaba “La Negra Noche”, pero nunca la terminaba porque le ganaba la risa. Si los demás cantaban desafinados ella decía “me duelen los oídos no canten, por favor”. Se casó una de sus asistentes consentidas y ella fue la mejor anfitriona que pudiera haber.
Aparte de la música, le gustaba comer, plátanos, dulces de leche y saborear un exquisito pescado al mojo de ajo. Nunca le agradó el refresco. Las telenovelas las disfrutaba tanto que las vivía como si fuese el personaje principal.
Así vivió, siempre alegre, feliz, firme ante la vida, con amor y desamor, con tristeza cuando su hermana partió antes que ella, pero serena y tranquila.
La vida la llenó de amor, con todos sus sobrinos, los hijos de ellos y sus asistentes, su inseparable mascota que siempre la recibió con un ladrido especial y meneándole la cola.
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Lilia Reyna Martínez (1922-2008)
Falleció a la edad de 86 años el día 24 de noviembre y nació el 3 de octubre de 1922. Fue velada en las capillas Protecto Deco y se ofició una misa en su honor en la Iglesia Santa María y fue sepultada en el Panteón Santo Cristo.
Sus papás fueron: Darío Reyna y Eulalia Martínez. Sus hermanos son: Conrado, Lorenzo, Ninfa, Alicia y Roberto.
Doña Lilia se casó con el señor Francisco Fuentes Cardona con quién procreó a sus cinco hijos: Blanca Lilia, José, Francisco, Olga Margarita y Pedro Javier Fuentes Reyna, tuvo 17 nietos y 22 bisnietos.
Fue una empresaria exitosa dueña de la Farmacia Topochico.
Una de las cosas de lo que más disfrutó la señora Lilia fue viajar a muchas partes de la república, fue una mujer feliz que siempre luchó para salir adelante, fue tenaz y a la vez una, persona de mucho carácter y decisión, trabajo con gusto y sacó a sus hijos adelante, una mujer que después de vivir sola durante 28 años, supo salir adelante con su familia sin necesidad de pedir ayuda a nadie ni a sus hijos.
En sus ratos libres cuando disfrutaba de la compañía de su familia y su esposo en algunos momentos le gustaba cocer, tejer y cocinar y por lo que más la recuerda toda su familia es porque siempre fue una mujer muy independiente.
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Ninfa Romero González (1940-2008)
Falleció a la edad de 68 años el día 22 de noviembre de 2008, nació el 13 de enero de 1940. Fue velada en las Capillas Martínez donde fue oficiada la misa; y fue sepultada en el Panteón Santiago.
Sus padres fueron: Manuel Romero López y Gabina González García. Sus hermanos fueron: Enrique, Amparo, Gabina y Socorro.
Se casó con Vicente Calamaco Quijano (†) y tuvieron cinco hijos: Ismael, Vicente, Zoila, Manuel y Rocío. Además tuvo 17 nietos y 8 bisnietos.
Sus hijos la recuerdan como una mujer muy buena, dulce, cariñosa, servicial, las personas que la conocieron como una persona muy honesta y muy querida por su manera de ser.
Una persona muy apacible que irradiaba mucha paz, fue un ejemplo a seguir, nunca tuvo problemas en la vida que no pudiese resolver.
Disfrutaba mucho de la compañía de sus nietos y más cuando se trataba de convivir con ellos viendo el futbol, siempre la recordarán con amor, cariño y respeto.
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Eva Angelina Peña González (1937-2008)
Falleció a la edad de 71 años el día 24 de noviembre de 2008, nació el 8 de agosto de 1937.
Sus padres fueron: Luis Peña y María de Lourdes González.
Sus hermanos son: Carmen, Elsa, Luis, María, María de Lourdes, Francisco, Alberto, Víctor, Norma, Juan Antonio y Aureliano Peña González.
Doña Eva Angelina se casó con el señor Gilberto Guerrero el 9 de febrero de 1958 y sus hijos son: Gilberto, Alejandro, Eduardo, María Guadalupe, Evangelina, Aracely y María de Lourdes.
Sus nietos son: Diego Armando, Daniel Alejandro, Gilberto Manuel, Josué, Duncan, Andrea y Brandon.
La señora Eva Angelina fue una mujer católica, Dama del Santo Cristo de la Capilla, misma religión en la que educó a sus hijos, fue una madre ejemplar siempre preocupada por ellos.
Cuando se presentaba algún pequeño problema siempre encontraba la solución correcta. Sus hijos dicen que para ellos fue una madre alegre, fuerte y optimista, características que les inculcó a ellos, uno de los consejos que les dio es que siempre estén unidos y fomenten entre ellos mismos el amor y que no existe ningún problema que no se pueda resolver.
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Candelaria Velázquez González (1951-2008)
Falleció el día 24 de noviembre de 2008 a la edad de 57 años y nació el 17 de enero de 1951; fue velada en las Capillas Sur de Funerales Martínez, la misa fue en la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y fue sepultada en el Panteón Santo Cristo.
Sus padres fueron: José Eleuterio Velázquez Contreras y Antonia González.
Sus hermanos son: José, Guadalupe, José Rito, María del Carmen, María Esther y María de Jesús.
Doña Candelaria se casó con Juan Manuel Cisneros y tuvo dos hijos: María Luisa y Juana Antonia Cisneros Velázquez.
Sus nietos son: Juana Alejandra, Guadalupe, Susana Azeneth y Omar Alexis y tuvo un bisnieto de nombre Jaime Cerda.
Sus hijos la recordarán siempre como la madre que fue, comprensiva y muy cariñosa, una mujer chapada a la antigua, dedicada sólo al hogar y al bienestar de sus hijos, de fe católica y devota a la virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo.