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hace 3 años
[Arte]

De regreso a una sala de concierto… hasta Lituania

Tras un largo viaje, que implicó tomar tres vuelos, el compositor Charles Daniels Torres presentó allí una de sus obras

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Foto: Especial
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Ciudad de México.- El compositor Charles Daniels Torres (Ciudad de México, 1985) tomó tres aviones y se hizo una prueba de Covid-19 para poder viajar más de 10 mil kilómetros para llegar a Lituania, en donde no sólo se interpretaría una de sus obras como parte de un concurso, sino también significaría la primera vez, desde el inicio de la pandemia, que estaría en una sala de conciertos. La travesía, dice, valió la pena porque resultó ganador en septiembre pasado de la segunda edición del concurso internacional de composición para orquesta sinfónica Future Symphony, en Lituania.

“Fue interesante participar en un concurso en un contexto de pandemia. La convocatoria consiste en elaborar una pieza para orquesta sinfónica pequeña. En la primera etapa se seleccionan alrededor de ocho obras para pasar a la final, después se hace un concierto con una segunda ronda de jurados, quienes determinan a los ganadores. Durante el confinamiento tuve tiempo para componer, así que envié mi pieza. Cuando me enteré que había pasado a la final y que se iba a interpretar dudé mucho en aceptar la invitación para ir al concierto de la etapa final, pero lo hice y empecé una aventura burocrática”, cuenta en entrevista el compositor mexicano, fundador y compositor principal del conjunto de rock de cámara Orkvs, quien ha enfocado su creación en la música de cámara y orquestal.


Y es que Lituania había cerrado sus fronteras debido a la pandemia. Para que el compositor pudiera entrar el país, el Ministro de Cultura tuvo que tramitar un permiso, cuando se lo entregaron, dice, hizo uno de los viajes más largos de su vida. “Tuve que tomar muchos vuelos para llegar y nunca me quise quitar el cubrebocas. Una vez allá estuve en tres ensayos y en el concierto. Me sentí muy contento de cómo se escuchó mi obra y tras la liberación y el anuncio de los distintos lugares, dijeron mi nombre. Me sentí muy feliz de haber asistido”, recuerda Daniels, quien a lo largo de su trayectoria se ha desempeñado como compositor de cine y danza, creando bandas sonoras para los cortometrajes Sânge y Crescendo de Pércival Argüero, este último filme, producido por el Centro de Capacitación Cinematográfica, fue ganador en 2020 del Premio Estudiantil de la Academia (Student Academy Award) de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EU.


Daniels, dice, se ha interesado en la mitología mesopotámica y en la literatura de viajes. Así creó su propia mitología. “Con la pandemia tuve el tiempo para sentarme a escribir algunas cosas, como un pequeño cuento que se llama igual que mi pieza, El mito de Déremot-Bélel, una deidad inventada. Después comencé a escribir mi obra, no narro una historia, pero sí captura la esencia de lo mágico y de las deidades del pasado. Así nació una pequeña obra de un movimiento que busca evocar la fascinación por lo mágico y lo mitológico, que fue interpretada en Lituania bajo la dirección de Amodas Morkunas Budrys”.

De momento no hay planes para estrenarla en México, sobre todo porque la pandemia impide definir las agendas de las orquestas. “He estado en conversaciones, pero no hay nada definido. Una ventaja de mi obra es que es pequeña y, de ser necesario, se podría interpretar con menos elementos con el fin de que el espacio para los instrumentos sea mayor. Tendré que esperar, la situación sigue siendo de gran incertidumbre”, Y agrega: “Tengo un verdadero amor a la música orquestal y, desafortunadamente, es lo más difícil que se puede hacer en términos de logística, porque una orquesta implica mucha organización y mucho dinero. Las orquestas siguen tocando el repertorio tradicional, pero seguimos algunos necios con las ganas de aportar. Lo cierto es que cada que una orquesta decide tocar música nueva piensan en obras escritas hace 50 años, obras que ya lograron entrar en el canon. Y los que son realmente nuevos, son apenas un puñado. Un compositor necesita ser flexible y yo he tenido mi orquesta de cámara, he trabajado en música de cine, me gustaría hacer música de danza. Si te diversificas, podrás seguir trabajando”.

El compositor también imparte clases de armonía, orquestación, contrapunto y composición en la Academia de Arte de Florencia, la escuela Desarrollo Integral Musical y en la Facultad de Música de la UNAM. “Ha sido duro para los alumnos estar frente a la pantalla. Los maestros tenemos el reto de que las clases sean interesantes. Necesitamos seguir creando metodologías que nos permitan ser más eficientes en la enseñanza a distancia”.


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